Este verano he tenido la oportunidad de adentrarme en el bet seller “La generación ansiosa” (Deusto, 2024) de Jonathan Hait, profesor de la Universidad de Nueva York. Este psicólogo social explica cómo las redes sociales están causando una epidemia de salud mental entre los jóvenes de la Generación Z (nacidos entre 1995 y 2010).
Si bien creo que resulta una lectura muy interesante para padres, educadores y gobernantes, creo que hay resaltar sobre todo, lo que el investigador denomina: los cuatro perjuicios fundamentales del uso de las redes sociales.
1.- Privación social. Cuando los jóvenes basan su entretenimiento en el uso del smartphone reducen el tiempo de interacción social real con amigos y familias. Aunque pensemos que tiene el mismo valor la relación cara a cara que un intercambio virtual, realmente se trata de formas de relacionarse diferentes. Está demostrado que empeoran sus habilidades sociales, crece el sentimiento de aislamiento, se debilita el autoconcepto y merma la confianza en sí mismo. Si un joven dedica una media de 3 horas diarias a tik tok, ¿a qué está quitando ese tiempo?
2.- Falta de Sueño. Muchos de nosotros sabemos lo mal que se pasa al día siguiente de dormir poco o mal en la noche previa. Estás irritable, comes peor, te cuesta pensar con claridad y los problemas se hacen un mundo. Pues bien, diversos estudios longitudinales muestran como, con la llegada del smartphone muchos jóvenes han reducido sus horas de descanso. Tal vez los chicos se vayan a cama pronto, pero en la cama continúan en línea. Redes sociales, videos, juegos en streaming o series compiten con las horas de descanso y reparación mínima de su cuerpo. Es por eso que muchos profesores se preguntan ¿Por qué se duermen los niños en clase?
3.- Fragmentación de la atención. Notificaciones constantes, vídeos cortos e impactantes, interrupciones frecuentes, multitarea, multicanal, novedades, etc. Es difícil aprender a dominar el revoloteo mental si estamos asediados por tantas propuestas. En usuarios intensivos de smartphone se han observado una correlaciones con la sintomatología de TDAH. Aparece un interferencia en la función ejecutiva que se refiere a la capacidad de planificar, conducir el comportamiento a objetivos, evaluar lo realizado y obtener aprendizajes a futuro. En este sentido, cabría preguntarse ¿cuánto tiempo pueden estar nuestros chicos leyendo de manera continuada?
4.- La adicción. Todo el mundo conoce la famosa dopamina. Es el neurotransmisor del placer. Cada vez que recibimos un like, encontramos una novedad, vemos un video excitante o ganamos un reto en un juego sentimos el placer de la dopamina. El modelo de negocio de las aplicaciones gratuitas consiste en atraer la atención y extraer datos para conseguir beneficios con la publicidad. Por eso utilizan técnicas conductuales que recompensan, con pequeñas dosis de satisfacción (dopamina), de manera variable, las acciones de interacción con la aplicación. El objetivo es mantener a los chicos enganchados. La irritabilidad, la ansiedad y la tristeza que observamos cuando se limita su acceso, ¿no se parece a un síndrome de abstinencia?
Son muchas las hipótesis que se han planteado sobre el incremento de los problemas de salud mental en jóvenes: ansiedad, autolesiones, depresión, autoestima, etc. Sin embargo, creo que este profesor presenta un ensayo concienzudo sobre la importancia de la generalización de smartphones, redes sociales, vídeos cortos o juegos en streaming. Realmente parece que están configurando la mente de nuestros jóvenes y esto nos interpela a cada uno.
Haidt, J. (2024). La generación ansiosa: Por qué las redes sociales están causando una epidemia de enfermedades mentales entre nuestros jóvenes (V. Puertollano López, trad.). Deusto
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